… Es una tarde fría de Noviembre, aunque hay ratos en los
que ni tan siquiera el frio logra sacarme de mi introspección, a ratos mi gesto
se relaja, se torna un poco menos umbrío dejando entrever una leve sonrisa;
Arrancando un luminoso destello en mi mirada, otros se forma un pequeño rictus
en mi boca, mis labios se abrazan ocultando casi por completo mi boca, mi
cabeza se hunde entre mis hombros y los nubarrones, oscuros, compactos, hacen
presagiar la terrible tormenta que se libra en mi interior; durante el día la
pena, la nostalgia, la soledad, La certeza de la ausencia… Esa ausencia que
conforma mi realidad, mi día a día, la interminable búsqueda de eso que con
toda certeza se que está ausente… Ahora
al calor del hogar, solo, con mi cuerpo relajado por el sopor que produce el
calor, mi mente se evade, comenzando esa danza que tanto le gusta… Ese viaje
por los recuerdos, a veces difusos y otras veces tan reales como si los
volviera a revivir. Pese a los más de 1462 días, curioso verdad, haciendo una
serie de cálculos con ese digito el resultado es 23… Pese a todo ese tiempo la
nitidez de mis recuerdos es total, recuerdos de un día aciago para mi,
recuerdos de caras, de personas, de comentarios y al final todos esos recuerdos
me conducen a la nada a ese vacío inmenso que siento en días como hoy… Días en
que todo deja de ser relevante, en los que contesto e intento aparentar una
calma que no poseo, días en los que ese destello deja de ser luminoso y se
torna cristalino y acuoso pasando de leve a torrencial e incontenible… El tiempo
todo lo cura, me decían ¿Tiempo? ¿Cuánto tiempo es necesario? Quizás yo sea muy
raro, no lo sé, pero cuanto más tiempo pasa más incapaz me siento y menos ganas
de curarme tengo; Quizás seamos nosotros los únicos capaces de sanarnos y para
ello no es necesario el olvido… Además, como renunciar a su recuerdo, si eso es
lo único capaz de calmarme, solo ella a
través de su susurro libera mi mente, solo ella al arrullarme entre sus brazos
logra que mis atenazados músculos se desprendan de todo el cansancio de un día
como hoy… Solo su sonrisa es capaz de devolverme a la realidad… Solo su
recuerdo hace que valga la pena seguir viviendo.
Cosas que escribí hace algún tiempo, cosas que siguen teniendo la mayor vigencia.
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