miércoles, 8 de febrero de 2017

… Es una tarde fría de Noviembre, aunque hay ratos en los que ni tan siquiera el frio logra sacarme de mi introspección, a ratos mi gesto se relaja, se torna un poco menos umbrío dejando entrever una leve sonrisa; Arrancando un luminoso destello en mi mirada, otros se forma un pequeño rictus en mi boca, mis labios se abrazan ocultando casi por completo mi boca, mi cabeza se hunde entre mis hombros y los nubarrones, oscuros, compactos, hacen presagiar la terrible tormenta que se libra en mi interior; durante el día la pena, la nostalgia, la soledad, La certeza de la ausencia… Esa ausencia que conforma mi realidad, mi día a día, la interminable búsqueda de eso que con toda certeza se que está ausente…  Ahora al calor del hogar, solo, con mi cuerpo relajado por el sopor que produce el calor, mi mente se evade, comenzando esa danza que tanto le gusta… Ese viaje por los recuerdos, a veces difusos y otras veces tan reales como si los volviera a revivir. Pese a los más de 1462 días, curioso verdad, haciendo una serie de cálculos con ese digito el resultado es 23… Pese a todo ese tiempo la nitidez de mis recuerdos es total, recuerdos de un día aciago para mi, recuerdos de caras, de personas, de comentarios y al final todos esos recuerdos me conducen a la nada a ese vacío inmenso que siento en días como hoy… Días en que todo deja de ser relevante, en los que contesto e intento aparentar una calma que no poseo, días en los que ese destello deja de ser luminoso y se torna cristalino y acuoso pasando de  leve a torrencial e incontenible… El tiempo todo lo cura, me decían ¿Tiempo? ¿Cuánto tiempo es necesario? Quizás yo sea muy raro, no lo sé, pero cuanto más tiempo pasa más incapaz me siento y menos ganas de curarme tengo; Quizás seamos nosotros los únicos capaces de sanarnos y para ello no es necesario el olvido… Además, como renunciar a su recuerdo, si eso es lo único capaz de calmarme, solo ella  a través de su susurro libera mi mente, solo ella al arrullarme entre sus brazos logra que mis atenazados músculos se desprendan de todo el cansancio de un día como hoy… Solo su sonrisa es capaz de devolverme a la realidad… Solo su recuerdo hace que valga la pena seguir viviendo.


Cosas que escribí hace algún tiempo, cosas que siguen teniendo la mayor vigencia.

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