miércoles, 15 de febrero de 2017

He salido a tomar unas cervezas al regresar me he pasado por el Face, navegando por vuestros post me asalta ese sentimiento tantas veces vivido, esa mezcla de melancolía, de cansancio, esa mezcla que hace que poco a poco el mundo se desvanezca a mi alrededor, sumergiendo mi cuerpo en un pozo, mis brazos parecen relajarse, pero mis dedos se curvan sobre las teclas golpeándolas con inusitada violencia, mi mirada vacía intenta, aunque sin éxito, leer estas líneas… Mi mente busca, con poco éxito, un punto al que aferrarse, un lugar desde el que poder recordar, donde poder fijar un recuerdo de entre el enorme caudal que atraviesa ante mi mirada vacía, recuerdos bonitos, recuerdos felices, unos me hablan de mí, me muestran el camino recorrido, los días en que mi sonrisa era mi más fiel compañera, siempre presta a obsequiar a los demás con un momento de felicidad, con mis momentos de felicidad…. Recuerdos que me hablan de sacrificio, de honestidad, de compromiso. Las imágenes se van sucediendo mostrándome lo que soy y al mismo tiempo todo aquello que me falta, como siempre los recuerdos terminan conduciéndome a ese punto en el que solo hay pena, esa pena que lo llena todo y que me hace ver que aun no estoy listo, que aun me queda mucho camino por andar, que aun necesito muchos consejos, mucha ayuda, pero sobretodo me muestra lo necesitado…. La falta que me hacéis. Durante algún tiempo recorrí este camino yo solo, bueno, en compañía de alguien muy especial, alguien que siempre está conmigo, alguien que me cuida, alguien que siempre va a velar por mí, incluso ahora, sintiéndome tan vacio y tan solo ella está aquí, junto a mi… lo sé, noto su presencia, siempre la noto, es la única que es capaz de cambiar mi estado de ánimo, de hacer que mi cuerpo se relaje y conseguir que ese rictus de frialdad que conforman mis labios poco a poco se torne en una especie de mueca, algo que cada vez se parece más a una sonrisa… Ella lo sabe y sonríe, su mirada me inunda, se cuela en cada rinconcito de mi cuerpo, reconfortándome, incluso mi alma, cansada y vacía se queda en calma, henchida por lo que despierta en ella esa mirada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario