He salido a tomar unas cervezas al regresar me he pasado por
el Face, navegando por vuestros post me asalta ese sentimiento tantas veces
vivido, esa mezcla de melancolía, de cansancio, esa mezcla que hace que poco a
poco el mundo se desvanezca a mi alrededor, sumergiendo mi cuerpo en un pozo,
mis brazos parecen relajarse, pero mis dedos se curvan sobre las teclas
golpeándolas con inusitada violencia, mi mirada vacía intenta, aunque sin
éxito, leer estas líneas… Mi mente busca, con poco éxito, un punto al que
aferrarse, un lugar desde el que poder recordar, donde poder fijar un recuerdo
de entre el enorme caudal que atraviesa ante mi mirada vacía, recuerdos
bonitos, recuerdos felices, unos me hablan de mí, me muestran el camino
recorrido, los días en que mi sonrisa era mi más fiel compañera, siempre presta
a obsequiar a los demás con un momento de felicidad, con mis momentos de
felicidad…. Recuerdos que me hablan de sacrificio, de honestidad, de
compromiso. Las imágenes se van sucediendo mostrándome lo que soy y al mismo
tiempo todo aquello que me falta, como siempre los recuerdos terminan
conduciéndome a ese punto en el que solo hay pena, esa pena que lo llena todo y
que me hace ver que aun no estoy listo, que aun me queda mucho camino por
andar, que aun necesito muchos consejos, mucha ayuda, pero sobretodo me muestra
lo necesitado…. La falta que me hacéis. Durante algún tiempo recorrí este
camino yo solo, bueno, en compañía de alguien muy especial, alguien que siempre
está conmigo, alguien que me cuida, alguien que siempre va a velar por mí,
incluso ahora, sintiéndome tan vacio y tan solo ella está aquí, junto a mi… lo sé,
noto su presencia, siempre la noto, es la única que es capaz de cambiar mi
estado de ánimo, de hacer que mi cuerpo se relaje y conseguir que ese rictus de
frialdad que conforman mis labios poco a poco se torne en una especie de mueca,
algo que cada vez se parece más a una sonrisa… Ella lo sabe y sonríe, su mirada
me inunda, se cuela en cada rinconcito de mi cuerpo, reconfortándome, incluso
mi alma, cansada y vacía se queda en calma, henchida por lo que despierta en
ella esa mirada.
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