lunes, 20 de febrero de 2017

… A veces sentado… A veces de pie… A veces en el trabajo, o simplemente en mis ratos libres… A veces… Que sencilla parece la palabra: “A veces”. A veces simplemente la busco, otras simplemente es ella la que me encuentra, sin avisar, solo me rodea, me abraza, me mece nublando mi mente, dejándome desarmado y sin opciones, sin ganas de luchar, solo quiero sentir… Sentirla junto a mí, escuchar su voz, dejar que su sonrisa lo inunde todo que su ánimo atempere mis músculos, mi cuerpo aterido lleno de desesperanza, dolorido y atenazado por el largo tiempo que ha estado privado de su luz. El día, la noche, una sucesión de ambos, difícil de digerir, una sucesión antaño liviana incluso… Placentera;  Levantarte, acostarte…. Vivir sin problemas, sin dudas, sin temores solo vivir, que difícil se vuelve todo; Responsabilidades, trabajo… Todo esto sería llevadero incluso soportable si la pena no lo llenara todo, si no me sintiera tan solo, si no la buscara en todas partes, aun a sabiendas de que el resultado volverá a ser infructuoso, como si no supiera que solo en ciertos momentos puedo disfrutar de ella, momentos que atesoro, incluso podría decir que anhelo. Alejado de cualquier perjuicio e inmerso en esa semi inconsciencia en la que mi mente es totalmente libre, en la que disfruto de su compañía, de sus consejos, de su calor… Momentos que en un principio sonaban a reproche, incluso a sentimiento de culpa pero que con el tiempo se están transformando en algo que necesito… No sé cómo explicarlo, es como si atreves de ellos las ganas de seguir, de luchar volvieran a estar intactas… Ella lo sabe, su sola presencia es el más poderoso de los ungüentos que pueda aplicar a mi alma… Por eso sonríe mientras mece mi desmadejado cuerpo… 

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